Uno de sus objetivos es contribuir a la conservación de plantas amenazadas, como el pino de Wollemi, un auténtico fósil viviente descubierto hace pocos años en Australia, o las doce especies endémicas que se encuentran únicamente en la isla de Fuerteventura, la mayoría amenazadas de extinción, como la col de risco majorera (Crambe sventenii), la conservilla majorera (Salvia herbanica) o el cardo de Nogales (Onopordon nogalesii).