Tejeda, en la cumbre central de Gran Canaria, sabe a almendra, un fruto en el que está basada su repostería tradicional. En un paisaje de barrancos y a la sombra del roque Nublo, símbolo de la isla, este pueblo respira tranquilidad y encanto. Es el lugar idóneo para una escapada rural lejos del bullicio y el estrés, donde dejarse seducir por la belleza de las cumbres y el poderoso bálsamo de la naturaleza singular de esta zona de la isla.