La subida es importante y cuenta con bastante pendiente, pero no es complicada. Yo no subí por mi problema en la espalda, pero me hubiese encantado. Con sus 122 metros de altitud estamos ante el punto más alto de la Isla de Lobos. Ya sabes que en esta vida todo esfuerzo tiene su recompensa y al tratarse de una isla pequeña la vista desde arriba es asombrosa. Se ve perfectamente toda la zona norte de Fuerteventura con las maravillosas Dunas de Corralejo como protagonistas.