Imada, en la zona centromeridional de la isla de La Gomera, es un caserío encajonado en el fondo del barranco de Refate, a la sombra de montañas y vigilado por varios roques. Está cerca del Paisaje Protegido de Orone y su vida transcurre pausada entre terrazas de cultivo en las que se diseminan multitud de palmeras. De su única calle parten caminos y callejones a los que se accede a casas de arquitectura tradicional gomera, muchas de ellas de piedra desnuda y otras revestidas de un blanco que contrasta con el verde del paisaje.